Hacer el bien impacta sobre la expresión del gen humano

Los cuerpos humanos reconocen a nivel molecular que no toda la felicidad es igual, respondiendo de manera que pueden ayudar o perjudicar la salud física, según una nueva investigación liderada por Barbara L. Fredrickson, distinguida Profesora Kenan de Psicología en el Colegio de Artes y Ciencias de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.

El sentimiento de bienestar derivado de un “propósito noble”, puede proveer beneficios celulares saludables, así como la “simple autogratificación” puede tener efectos negativos a pesar de la percepción general de sentimiento de felicidad, según lo encontrado en la investigación. “Una perspectiva genómica funcional en el bienestar humano” fue publicado el 29 de Julio en los Procedimientos de la Academia Nacional de Ciencias ( EEUU)

“Los filósofos han distinguido durante mucho tiempo dos tipos de bienestar: una forma “hedónica”, representada por experiencias placenteras del individuo, y una más profunda forma “eudaimónica” que resulta de la búsqueda de sentido y un propósito noble más allá de la simple autogratificación”, escribieron Fredrickson y sus colegas.

Esta es la diferencia, por ejemplo, entre disfrutar de una buena comida y sentirse conectado a una comunidad más amplia a través de un proyecto de servicio, dice. Ambos otorgan una sensación de felicidad, pero cada una de ellas es experimentada de manera muy diferente en las células del cuerpo.

Durante los últimos 10 años, Steven Cole, Profesor de Medicina de la UCLA y miembro del Centro Cousins de la UCLA, y sus colegas, que incluyen a la autora principal Barbara L. Fredrickson de la Universidad de Carolina del Norte, han examinado como responde el genoma humano al stress, la tristeza, el miedo y a todo tipo de psicologías negativas.

En cambio, en esta investigación, los investigadores se preguntaron como el genoma humano respondería al bienestar y a la felicidad. Si lo haría de forma exactamente opuesta al stress y la tristeza, o si activaría un tipo de programa diferente en la expresión del gen.

Los investigadores examinaron las implicaciones biológicas de ambos bienestares, el hedónico y el eudaimónico a través de lentes del genoma humano, un sistema de unos 21.000 genes que han evolucionado fundamentalmente para ayudar a los humanos a sobrevivir y estar bien.

Estudios previos, encontraron que las células inmunes circulantes muestran un cambio sistemático en los perfiles de base de la expresión del gen durante largos periodos de stress, amenaza o incertidumbre. Conocida como “Respuesta Conservada Transcripcional a la Adversidad” o CTRA (siglas en inglés), este cambio se caracteriza por un aumento en la expresión de los genes involucrados en la inflamación, y una disminución en la expresión de los genes involucrados en las respuestas antivirales.

Esta respuesta, según nota Cole, seguramente evolucionó para ayudar al sistema inmune a revertir los patrones cambiantes de las amenazas microbianas que han estado asociadas ancestralmente a las cambiantes condiciones socio-ambientales; estas amenazas incluyen a las infecciones bacterianas de heridas causadas por conflictos sociales y un aumento en el riesgo de infecciones virales asociadas al contacto social.

“Pero en la sociedad contemporánea y en nuestro entorno tan distinto, la activación crónica por amenazas sociales o simbólicas, pueden promover la inflamación y causar enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas y otras y pueden disminuir la resistencia a las infecciones virales”, dice Cole.

En el estudio actual, los investigadores extrajeron muestras de sangre de 80 adultos saludables que fueron evaluados sobre su bienestar eudaimónico y hedónico, así como complejos factores de comportamiento potencialmente negativos. El equipo utilizó perfiles de expresión del gen CTRA para mapear los efectos potencialmente distintivos del bienestar eudaimónico y hedónico.

Mientras aquellos con bienestar eudaimónico mostraron un perfil de expresión favorable del gen en sus células inmunes, y aquellos con bienestar hedónico mostraron un perfil adverso de expresión del gen, “las personas con alto nivel de bienestar hedónico no se sentían peor que aquellas con alto nivel de bienestar eudaimónico”, dijo Cole. “Ambos parecían tener los mismos niveles altos de felicidad”. Sin embargo, sus genomas respondían de forma muy diferente a pesar de que sus estados emocionales tenían una similitud positiva.

“Lo que nos dice este estudio es que hacer el bien y sentirse bien tienen efectos muy diferentes en el genoma humano, a pesar de generar niveles similares de emociones y sensaciones positivas y placenteras. Aparentemente, el genoma humano es mucho mas sensible a las diferentes formas de obtener felicidad de lo que lo es la mente consciente”. Concluyó Cole.

Otros autores del estudio, incluyen a Jesua M:G: Arevalo y Jeffrey Ms, ambos de UCLA, y Karen M. Grewen, Kimberley A. Coffey, Sara B.Algoe y Ann M.Firestine de la Universidad de Carolina de Norte.

La investigacion fue patrocinada por los subsidios de del Instituto Nacional de Salud ( National Institutes of Health grants R01NR012899, R01CA116778 y P30AG107265).

Fuente:
Basada en materiales proveidos por University of California – Los Angeles. Articulo original escrito por: Mark Wheeler.
Nota: Material editado por contenido y extension para mayor informacion contactar la fuente citada.

Referencia:
Barbara L. Fredrickson, Karen M. Grewen, Kimberly A. Coffey, Sara B. Algoe, Ann M. Firestine, Jesusa M. G. Arevalo, Jeffrey Ma, and Steven W. Cole. A functional genomic perspective on human well-being.
PNAS, July 29, 2013 DOI: 10.1073/pnas.1305419110