Confirmado: un estilo de vida saludable mejora nuestro ADN

Un importante estudio científico realizado a un grupo de hombres con cáncer de próstata, sometidos a un programa riguroso durante un mínimo de tres meses incluyendo técnicas de relajación profunda y terapia psicosocial, arrojó resultados impresionantes.

Una investigación liderada por el Dr. Dean Ornish, presidente y fundador de la organización no lucrativa de Preventive Medicine Research Institute en Sausalito, California (Instituto de Investigación de Medicina Preventiva) y profesor clínico de medicina en la Universidad de California (San Francisco), demuestra que cambios estrictos en la dieta, hacer más ejercicio y practicar la reducción del estrés puede cambiar la expresión de cientos de genes. Algunos de estos cambios afectan positivamente a genes que ayudan a combatir el cáncer, mientras que otros ayudan a desactivar genes que promueven el desarrollo del cáncer, según el estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

El doctor Dean Ornish, conocido defensor de los cambios en el estilo de vida para mejorar la salud, junto a su equipo de investigadores evaluó a un grupo de hombres con cáncer de próstata de bajo riesgo que se opusieron al tratamiento médico convencional, como la cirugía y la terapia de radiación u hormonal.  Los pacientes participaron en un programa vigoroso consistente en tres meses de cambios drásticos en el estilo de vida: ejercicio moderado como caminatas de media hora al día, técnicas de relajación profunda como el yoga o la meditación, la mejora de los hábitos dietéticos; así como la terapia psicosocial.

Como se esperaba,  los pacientes perdieron peso, disminuyeron su presión arterial y registraron otras mejoras en la salud. Pero los investigadores hallaron variaciones más profundas cuando compararon las biopsias de próstata tomadas antes y después de las modificaciones del estilo de vida.

Este importante estudio arrojó resultados impresionantes. Después de tres meses, estos hombres regularon 500 nuevos genes vinculados a la prevención de enfermedades, bajaron sus niveles de PSA (marcador en sangre para el cáncer de próstata). La modificación del entorno celular había provocado cambios en la actividad de 501 genes,  varios de ellos asociados al cáncer de próstata y de mama.  Concretamente 453 se desactivaron y 48 se activaron mediante el programa de cambio de vida, lo que hizo que la enfermedad retrocediera.

“Estos hallazgos son muy emocionantes. Contradicen el nihilismo genético que escucho con tanta frecuencia. La gente dice que todo está en los genes y que no hay nada que pueda hacer, pero en realidad sí hay mucho.”  afirmó el autor principal del estudio, el Dr. Dean Ornish.

El equipo de científicos, además, encontró una asociación entre los tres meses de cambios integrales de estilo de vida y una mayor actividad de la telomerasa en las células del sistema inmunológico humano por lo que decidieron dar seguimiento a los participantes para investigar los efectos a largo plazo. Ornish pudo continuar con su estudio durante cinco años más. Durante estos cinco años siguieron a un grupo de 35 hombres con cáncer de próstata localizado, en fase inicial para explorar la relación entre los cambios integrales de estilo de vida y la longitud del telómero (pequeños complejos de ADN localizados en el extremo de los cromosomas que afectan directamente al envejecimiento celular) y la actividad de la telomerasa (la enzima que repara y alarga los telómeros). Los investigadores midieron en los participantes al inicio del estudio y a los cinco años, la longitud de los telómeros, y los resultados fueron muy interesantes.

En aquellas personas que hicieron un cambio más saludable en su estilo de vida la longitud de los telómeros experimentó un significativo aumento de aproximadamente un 10%, mientras que en el grupo de control disminuyó en un promedio de un 3%. Los resultados fueron publicados en la edición digital de The Lancet Oncology.

Para comprender mejor las implicaciones de este hallazgo, diremos que los telómeros más cortos se han asociado con una amplia gama de enfermedades relacionadas con el envejecimiento, incluyendo nuevas formas de cáncer, demencia, accidente cerebro-vascular, enfermedad cardiovascular, obesidad, osteoporosis y diabetes.

La investigación de los telómeros es verdaderamente innovadora. Esta es una prueba más de que tenemos la capacidad de cambiar lo que somos, revertir la enfermedad, e incluso hacer retroceder el reloj de nuestra mortalidad predeterminada en el nivel más elemental mediante el abandono de los viejos hábitos y comportamientos.

“Pensaba que la gente más joven con enfermedad más leve mostraría más mejora, pero ni la edad ni la gravedad de la enfermedad hizo tanta diferencia como la adherencia.”, apuntó Ornish.
Estos hallazgos sugieren que nunca es tarde para hacer cambios que pueden afectar la salud positivamente.
“Nuestros genes y telómeros predisponen nuestra vida, pero no son necesariamente nuestro destino.”, concluyó Ornish.

 

Publicaciones de referencia

Ornish D, Magbanua MJM, Weidner G, Weinberg V, Kemp C, Green C, et al. Changes in prostate gene expression in men undergoing an intensive nutrition and lifestyle intervention. Proceedings of the National Academy of Sciences USA 2008; 105: 8369-8374.

Ornish D, Lin J, Daubenmier J, Weidner G, Epel E, Kemp C, Magbanua MJM, Marlin R, Yglecias L, Carroll P, Blackburn E. Increased telomerase activity and comprehensive lifestyle changes: a pilot study. The Lancet Oncology. 2008; 9: 1048–57.

Ornish D1, Lin J, Chan JM, Epel E, Kemp C, Weidner G, Marlin R, Frenda SJ, Magbanua MJ, Daubenmier J, Estay I, Hills NK, Chainani-Wu N, Carroll PR, Blackburn EH.
Effect of comprehensive lifestyle changes on telomerase activity and telomere length in men with biopsy-proven low-risk prostate cancer: 5-year follow-up of a descriptive pilot study. The Lancet Oncology. 2013 Oct; 14(11):1112-20.