
Los mejores estados para la inmunidad tienen que ver con la paz, con la alegría y con la tranquilidad. El sistema inmunológico recibe a través de esos estados el mensaje: «Quiero vivir!!» Hay evidencias científicas que muestran que la felicidad jamás puede ser un estado reactivo. La felicidad es un estado endógeno cuando todos los químicos o moléculas de emoción pueden fluir libremente por esa red que estudia la PNEI.

